Me ha entristecido profundamente la devastación causada por los recientes terremotos en Venezuela, en los que tantas vidas preciosas se han perdido y muchas más personas han resultado heridas. Ofrezco mis oraciones por quienes han fallecido y expreso mi más sincera solidaridad y preocupación a todos los afectados por esta tragedia.
En lo más profundo, todos somos iguales: seres humanos. Todos buscamos la felicidad y deseamos vernos libres de un sufrimiento como este. Es con ese espíritu de humanidad compartida con el que cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de ayudar y apoyar a los demás. Por ello, me anima profundamente saber que cientos de equipos internacionales de rescate ya han llegado a Venezuela para permanecer junto a su pueblo y prestarle ayuda en estos momentos de inmenso dolor.
También quisiera decir cuánto me sigue conmoviendo la apertura y el entusiasmo que personas de toda condición en Venezuela mostraron durante mi visita de cuatro días en 1992 hacia los valores que he venido promoviendo: el amor bondadoso, la compasión, el contentamiento, la autodisciplina y la armonía entre las tradiciones religiosas del mundo. No tengo ninguna duda de que ese mismo espíritu de calidez humana ayudará al pueblo venezolano a superar estos momentos tan difíciles.
Con mis oraciones,
El Dalái Lama
27 de junio de 2026











